La acusación particular solicitó ayer cinco años de prisión y otros siete años y medio de internamiento en un módulo de seguridad psiquiátrico para un joven de 23 años, al que acusó, junto con la Fiscalía, de un delito de tentativa de homicidio ocurrido en un bar de La Cistérniga.
La Sección Cuarta de la Audiencia de Valladolid celebró ayer la vista oral por este suceso, ocurrido en la madrugada del 27 de octubre del 2008, en el interior del Club Alci, cuando el acusado, Óscar F. L., entró en el local y durante el transcurso de una pelea asestó, presuntamente, un navajazo a otro joven al que no conocía. El procesado está en prisión preventiva y tiene diagnósticada esquizofrenia paranoide, a la que se suma el consumo de sustancias estupefacientes.
El testimonio más duró durante la vista fue el de la ex novia del joven agredido, que señaló al tribunal que aquella noche vio entrar al acusado cuando ella estaba en la barra. «No le conocía de nada y entró diciendo: 'Sois todos unos maricones'. Luego pasó la pelea y vi cómo Nacho se quitaba la mano del estómago, se levantaba el jersey y se le salieron las tripas», relató la chica, que añadió que el acusado «salió del bar como si tal cosa, y antes de coger el coche y quitarse un chaleco se puso a tirarnos fotos con una cámara».
Este comportamiento «nada normal» fue respaldado por la declaración de los médicos forenses, que reconocieron la patología del acusado y su adicción a las drogas meses antes de que sucediera el ataque en el bar. Sin embargo, Óscar se declaró inocente «ya que soy un pacifista y nunca haría eso. Jamás he llevado una navaja ni ese día», dijo al utilizar su última palabra a la espera de sentencia.
En el juicio testificaron además de la víctima varios amigos de éste que se juntaron aquella noche en el local musical. Aunque ninguno vio que el acusado clavase el arma blanca en el cuerpo del joven, sí que confirmaron que el procesado nunca había ido por bar, y que cuando acudió al mismo entró sólo y huyó en su coche del lugar.
Fue la novia de la víctima quien anotó la matrícula del turismo que sirvió días después a la Guardia Civil para detener a Óscar.
Según los partes médicos, la puñalada en el abdomen causó un desgarró en asa intestinal y afectó a una arteria. Estas lesiones precisaron intervenciones quirúrgicas en el hospital Clínico de Valladolid, a donde el herido fue trasladado en el coche de un amigo. De los 50 días que tardó en curar, siete fueron de permanencia en la Unidad de Vigilancia.
Debate jurídico
Fue la declaración de imputabilidad penal por parte de los forenses la que sirvió para que las partes y el Ministerio Público se pronunciaran sobre si el acusado debe o no ingresar en prisión o en un centro de psiquiátrica vigilado.
El letrado de la acusación particular de la víctima recordó al tribunal que los jueces eran responsables de garantizar la seguridad en el caso de que Óscar no fuera ingresado en una cárcel.
«Reconocemos su esquizofrenia y adicción a las drogas, pero es responsabilidad de la Audiencia asegurar que este chico no esté dentro de cuatro días en la calle. Cuando se contempla la eximente completa, el tribunal viene obligado a aplicar una medida de seguridad», dijo el letrado, que solicitó siete años y medios en un centro psiquiátrico.
Este abogado no dudó en calificar la agresión como fruto «de un descontrol médico de este joven, que aún estando en tratamiento seguía tomando estupefacientes», recordó.
La tesis de la defensa de Óscar se apoyó, sin embargo, en que no existían pruebas de que éste fuera el autor de la puñalada, ya que nadie lo vio. Como sí reconoció la reyerta juvenil, el defensor solicitó como alternativa a la absolución la condena por un delito de lesiones.