«No está suficientemente acreditado que la intención del procesado fuera la de matar a su víctima, si bien en su intención sí estaba la de herirle con el arma blanca que utilizaba». De este modo justifica la Audiencia de Valladolid su decisión de no condenara a un hombrre de 37 años por un delito de homicidio, en grado de tentativa, como pedían la Fiscalía y la acusación particular del joven que resultó herido en una pelea que tuvo lugar en el interior de un bar de La Cistérniga.
Ninguno de los protagonistas se conocía con anterioridad, y la pelea arrancó tras unas expresiones del acusado al entrar al local cómo «¿dónde se esconden esos maricones?», o la interpelación que hizo respecto a las palmas que sobre la mesa daban el grupo de amigos del joven agredido.
Los tres magistrados de la Sección IV reconocen que existió una agresión grave en el abdomen contra el joven de 23 años, y consideran que el acusado, Óscar Fernández López, vecino de Zaldívar (Vizcaya), es el autor del apuñalamiento ocurrido sobre las 4.30 horas del 27 de octubre del 2008 en el bar Club Alci.
Por ello, le condenan a 23 meses de prisión por un delito de lesiones y cinco años de internamiento en un centro psiquiátrico adecuado a su alteración psíquica. Antes de suceder la agresión, el procesado tenía diagnosticada una esquizofrenia paranoide, desde noviembre del 2005, que se junto con el consumo de anfetaminas y cocaína en los ocho meses anteriores, tal y como determinaron las pruebas del cabello tomado. La primera circunstancia sí ha sido admitida como atenuante, pero no que fuera bebido.
Aunque la defensa sostuvo en la vista oral que no estaba confirmada la autoría de Óscar, porque nadie vio cómo se materializó el apuñalamiento, la sentencia asume como ciertas las manifestaciones de los testigos, tanto de los amigos de la víctima, como del acompañante del procesado, que llegó a decir cuando vio la navaja en el suelo «qué has hecho».
El fallo, que expresa que Óscar salió del local para antes de subir a su coche tirar fotos con el móvil a los allí presentes que trataban de socorrer al herido, impone una indemnización de 7.919 euros por los días de hospitalización y las secuelas. Además le prohíbe acercarse a menos de 500 metros del joven.